07/12/2010

¿Dónde va la gente? Donde va Vicente.


El ratón, mamá y la ratona. Versión libre y en rosa :P
 Pese a haberme resistido con todas las excusas posibles y haber intentado, como cada año, aplazar esto hasta última hora y no hacerlo hasta el 21 o 22 de diciembre... He sucumbido. Las lágrimas de cocodrilo, las quejas y protestas, las excusas, e incluso las frases tipo "el comedor estará mucho más bonito" me han hecho seguir a Vicente a donde va la gente, y montar el dichoso árbol de luces chisporroteantes durante el puente.
Pero tengo una explicación razonable: el lunes llevé a mi ratona a su primer evento social. Estaba invitada a un cumpleaños en un local de ocio en el que me asfixié de tanto adulto desconocido con el que no tenía tema de conversación y tanto niño gritando y corriendo en calcetines, metiéndose una hostia tras otra y estampándose los morros contra la mesa en la que yo intentaba tomarme en silencio una cola light. A fumar había que salir a la calle. El wc, originalmente preparado para personas pequeñas, tenía una taza minúscula y un lavabo que llegaba a la altura de la mitad de mi muslo, y no sé muy bien si lo que había en el suelo era el agua que salpicaba del grifo inevitablemente o las consecuencias de que el 80% de los allí presentes midieran menos de un metro de altura y no tuvieran demasiada puntería al orinar. !Puaj! Los regalos de la cumpleañera eran absolutamente todos de color rosa y las demás mamás llevaban uñas acrílicas y el pelo planchado con las mechas recién hechas.
Evidentemente, sí, estaba fuera de lugar y fuera de tiempo.
Sigo sin estar preparada para asistir a eventos sociales. Ni siquiera para estar en compañía, creo yo.
Cuando decidí recoger a la rata y llevármela a casa pasó lo que pasó... Se inició una negociación más dura que la de un grupo de asesores financieros de banca.
- Que yo no me quiero ir, que es pronto aún - !!Las 20:00 eran ya!!
- Pues yo sí quiero. Es hora de irnos que llevamos aquí desde las 5 y media.
- Que me quedo un rato más.
- !Que no! que nos vamos ya.
- Me quedo.
- Te vienes conmigo.
- Me quedo.
- No puedes quedarte aquí sola.
- Me quedo.
-!Que no te quedas!
- Para una vez que venimos a un cumple no me quiero ir la primera.
- !!Pero es que alguna ha de ser la primera hija!! nosotras podemos serlo, ¿vale?
- Que no, venga mami, vamos a quedarnos a la piñata.
- En cuanto digamos que nos vamos verás como las demás también se ponen la chaqueta.
- Me quedo aaaaaaquiiiiii...
- Va, vámonos.
- Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaa, vaaaaaaaa, la piñataaaaaaaaaaaaaa.
- Vale, va, pero al acabar la piñata nos vamos !sin rechistar!
- Bueno, después de la piñata nos vamos y montamos el árbol.
- No de eso nada, !nos vamos y ya está!
- !Pues si no vamos a montar el árbol yo me quedo aquí!
- !Tú te vienes conmigo, haya árbol o no lo haya!
- !!!Pero el papi me ha contado el árbol se monta hoy!!!
- Cariño el árbol se monta cuando apetece montarlo.
- Pues a mi me apetece !AHORA!
- De acuerdo nena, vaaa.. acaba ya con la piñata y vámonos a montar el árbol a casa, !!!Por dios!!!

!!!Hostiaputayá!!!
!!Siempre pierdo en las negociaciones!!
Ahí está, verde que te quiero verde, lleno de bolas de color plata (¿desde cuándo los pinos y abetos tienen bolas brillantes?) y de cabello de ángel (¿desde cuándo esas tiras plateadas se hacen pasar por nieve?) y de luces chisporroteantes...

Soy más seguidora de Vicente que nunca. Cosas que tiene ser madre.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada