24/10/2008

Canela y Limón


Nació un martes y abrió sus ojos de gheisa para mostrar ese brillo terroso que aún la caracteriza hoy. Esos ojos perfectos eran amplios, iguales a los que en verde había traído al mundo unos años antes su hermano, que en unos meses se transformaron también a pardos y así siguen aún, pero con un brillo especial que intimidaba como la mirada de un gato viejo que no puede ya dilatar las pupilas.
Le hicieron un pequeño corte en la cabeza con un mal movimiento de bisturí que afortunadamente no fue nada y que intentaron tapar, en vano, con una toalla estéril que la envolvía hasta los pies. Su cabello fosco y denso se ocupó de ocultarlo y de enmarcar una tez cándida y aterciopelada habiéndose convertido, con el tiempo, en cabello dorado y en tez cetrina.
Desprendía un aroma dulzón a lavanda, ajedrea, jazmines, canela, eneldo, salvia, tomillo, limón y romero, que poco vaticinaba el que iba a ser su carácter, y parecía frágil e indefensa pese al diminuto pero rollizo cuerpo del que le había dotado la naturaleza.
Una vez en la cuna mostró unas manos fuertes y unos muslos gruesos que probablemente serán carga genética ineludible y dejó oír un estridente llanto como avance de un carácter inconformista y algo ácrata que solo cesó con una caricia en el pómulo entregada por su madre magullada, como si ya supiera ella que iban a estar unidas por ese lazo invisible pero denso que las atará imperecederamente y como si supiera, también, que iba a quedar en ella la responsabilidad consanguínea de cuidar de los suyos como hicieron antes sus predecesoras.
Sabiéndolo o sospechándolo desarrolló un impulso protector hacia sus familiares que a veces se traduce en una obsesión compulsiva por el control visual o sonoro de quienes percibe más débiles en su entorno; notándolo y distinguiéndolo, ese impulso de custodia, desde que por primera vez entró en casa y hasta el día de hoy. Posee un cierto afán de atención hacia los suyos que, probablemente, también será carga genética, como aquello de ser algo empática y algo bruja.
Se entretuvo al nacer explorando cada uno de los hilos de la manta, tejido áspero y hosco que no veía pero sentía y olfateaba, pataleando y manoseando todo cuanto hubiera a su alcance, vaticinando así el futuro desarrollo de una fuerza y actividad inusuales y poco acostumbradas.
Y siendo así como vino al mundo, - a la vez tan amada y esperada, tan sufrida y tan añorada, pero tan mal presagiada -, así crece y avanza adoptando las funciones que nadie le ha asignado aún pero entre las que, sin que nadie lo quisiera, se verá asediada.
Puesto que siempre estará marcada, siempre se verá obligada a garantizar aquello que solo a mí me tocaba y porque le dejaré, lo hubiera querido ella o no, una gran responsabilidad simplemente por ser quien es y haber nacido donde nació… Porque cada día sonríe, cada día llora, cada día busca un abrazo o un mimo sintiéndose ínfima y, a la vez, cada día grita, patalea, busca, y se encoleriza demostrando lo grande que es; porque cada día dice "Te quiero"; y cada día la quiero más, porque es cada día más yo pero cada día es más ella… Por eso, y solo por eso, quiero dejarle aquí un beso y decirle cuánto la amo.

(Para Aitana, de mami)

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